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    AL VOLANTE DESDE LOS 3 AÑOS DE EDAD

 

 

 

 

Asturiano puro, de carácter casi recio. Como su padre, José Luis. No da nunca un elogio de más, ni muestra sus sentimientos salvo con sus íntimos. Y formal porque sabe distinguir entre los que le apoyan de siempre y los advenedizos. Aquel que le haya despreciado sabe que, ahora que es el hombre de moda del deporte español, no podrá tener nada de él. Una personalidad forjada desde que a los tres años se subiera por primera vez a un kart. Fue una tarde de 1984 en el párking de un centro comercial.

Los padres de Nano, como le llaman sus amigos de Asturias, nunca pudieron permitirse demasiados lujos. Vivían en una casa de 70 metros cuadrados en un barrio humilde de Oviedo. El padre trabajaba en una empresa de explosivos como maestro mecánico y la madre tenía que compaginar las tareas caseras con su labor de dependienta en El Corte Inglés, donde sigue. Tanta normalidad es rara, por otra parte, en las biografías de la F-1.

Cinco años después de que naciera Lorena, la hermana mayor, vino al mundo Fernando. Fue el 29 de julio del 81. Desde el primer momento, José Luis quiso que sus hijos cumplieran una afición frustrada suya, el kárting, donde el cabeza de familia hizo sus pinitos con veinte años. Construyó un kart rudimentario para su hija... y se estrelló. Decidió entonces que se subiera el niño. No llegaba a los pedales, pero, como dice José Luis, "no se chocaba con nada, ya iba. Yo se lo ponía al ralentí porque él no podía acelerar ni frenar y yo le acompañaba a pie. Y mira, igual que otra gente se gasta el dinero en una escopeta y se va a cazar los domingos, yo me lo gastaba en ir con mi hijo a las carreras de karts". El niño, que reconoce que hoy en día no se acuerda de nada de aquello, pronto estaba con cuatro años participando en sus primeros grandes premios, eso sí, de pueblo. Así lo cuenta Fernando: "Íbamos a las fiestas. Allí se hacían carreras de karts para niños. Los demás tenían entre seis y siete años y, claro, siempre era el último".

Su padre define al Fernando infantil como un "chico tranquilo, pero con carácter. Siempre hizo lo que quiso y he sido yo mucho más cauto que él. Le puedo pedir tranquilidad en el coche, que él siempre va a tope. Es así desde que llegaba a los pedales".

 

 

Alonso a los 3 Años de edad